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El pasado año al menos el 46% de las ICO desarrolladas fracasaron, ya sea porque no recibieron apoyo, porque no pudieron continuar con el proyecto o porque salieron por piernas con el dinero.

Estudiar bien una Initial Coin Offering o ICO es muy importante para no invertir en proyectos que solo buscan apoderarse de nuestro capital o bien, proyectos basura que no van a tener ningún recorrido. Las ICO, como el minado de criptomonedas, están experimentando un fuerte crecimiento, potenciado el pasado año y que no tiene pinta de que vaya a parar en breve, es más, todo apunta a que esta industria seguirá creciendo en los próximos meses y el mercado volver a sus niveles más fuertes.

Tokendata ha cuantificado que al menos el 46% de las ICO de 2017, terminaron siendo fallidas. Tras un total de 902 crowdsales, que se dieron el pasado año, un total de 142 fracasaron en el proceso de financiación y 276 de ellas fueron sencillamente un scam, ya que los desarrolladores cogieron el dinero y salieron por piernas. Se calcula que el montante que se ha perdido ronda los 189 millones de euros. Esto es como cualquier inversión, siempre lo decimos, debemos estudiar bien los productos y no invertir más de lo que estemos dispuestos a perder. Si os interesa saber más, tenéis toda la información en el segundo modulo de nuestro curso.

Adicionalmente existen 113 ICO que han terminado en fallo debido a que, por haberse vuelto muy pequeños, problemas en el desarrollo o marcha de parte de los integrantes, se han visto obligados a dejar el desarrollo del proyecto, informando de esto en redes sociales.

Somos conscientes de que elegir una buena ICO es complicado, pero es tan fácil como estudiar el whitepaper, buscar información, contactar con los desarrolladores por Telegram o correo con las dudas que tengamos, ver quiénes son los desarrolladores y los Advisor son solo algunos de los puntos a estudiar. También hay que ver su actividad en las redes sociales, que el roadmap sea claro y no contenga aspectos irrealizables en este. Volvemos a repetir que no hay que invertir aquello que no estemos dispuestos a perder, por supuesto.